Archivo de la etiqueta: Fe

Hay que insistir….!!!

Lucas 18,1-8.

Ciclo C, Domingo 29º durante el año

Un estudiante, en el examen final, no sabía contestar a casi ninguna de las preguntas. El profesor estaba decepcionado, y como última pregunta le puso: “¿Dios escucha todas las oraciones?”. El joven sospechaba que fuera preferible confiar más en Dios que demasiado poco, y respondió: “Sí, Dios escucha todas las oraciones”. Contestó el profesor: “Entonces rece para que salga bien en este examen”, y no lo aprobó.

¿Cuántos habrán dicho: “He pedido ya tantas cosas a Dios, y no recibí ninguna”? Sigue leyendo

Del tamaño de un grano de mostaza…

Lucas 17,5-10.

Ciclo C, Domingo 27º durante el año

La predicación de Jesús fue emocionante. A veces también desalentaba. Los Apóstoles piden a Jesús: “Auméntanos la fe”. Sentían asustados que no eran capaces de vivir las exigencias del Evangelio. Sigue leyendo

Tomás, uno de los Doce, para nada incrédulo…

Juan 20,24-29.

Ciclo C, Domingo 2º de Pascua

“Vos sos un Tomás incrédulo!”, le decimos al que no quiere creer alguna cosa. Pero lo tratamos al apóstol Tomás muy injustamente llamándolo “incrédulo”. Sigue leyendo

Dios no mira la billetera…

Marcos 12, 41-44.

Ciclo B, Domingo 32º durante el año

En el momento de morir, un hombre rico pensaba solamente en lo que había pensado durante toda su vida: en la plata. Con sus últimas fuerzas se sacó la llave que llevaba atada al cuello, señaló el cofre que estaba al lado de su lecho, y mandó que le pusieran la bolsa repleta de monedas de oro en el ataúd. En la otra vida veía una mesa puesta con las comidas más ricas. — Decime, ¿cuánto vale este plato? — Un centavo. — ¿Y aquella torta? — También un centavo. El hombre se sonreía: “barato, maravillosamente barato”, pensaba, Sigue leyendo

Camino con la luz de la fe en mi alma…

Marcos 10, 46-52.

Ciclo B, Domingo 30º durante el año

Existen miles y miles de Bartimeos. Ese mendigo ciego es todo un símbolo de todos los marginados, abandonados, impedidos y aislados. Por su enfermedad no se puede valer por sí mismo. No le queda otra que recurrir a la limosna para poder sobrevivir. Su grito por la solidaridad y la “justicia demasiado largamente postergada” molesta muchas veces. Entonces no lo queremos oír. Queremos hacerlo callar. Decimos que en el país no hay pobres. O trasladamos villas de emergencia a otro lado, para que no estorben la hermosa imagen que pensamos presentar a los turistas internacionales. Sigue leyendo