Colocate en el último lugar…!

Lucas 14,1.7-14.

Ciclo C, Domingo 22º durante el año

A Jesús no le importa enseñarnos reglas de buena conducta, normas exteriores de cortesía. Le importan las actitudes interiores de vida que deben tener los cristianos: humildad y desinterés.

“Humilde” es el que se mantiene a nivel del “humus”, es decir: de la tierra. Por eso sale al encuentro con los demás de igual a igual. Es capaz de aceptar de otro una ayuda con toda sencillez, y de brindarla con naturalidad.

¿Cómo se comporta una persona humilde?

La humildad hace posible el amor en familia. Acerca a los esposos. Los mueve a la comprensión y servicio recíproco. Los allana para reconciliarse. Los invita a buscar el gusto del otro y promover su crecimiento.

La humildad edifica a la Iglesia. Pues el cristiano, lleno de los sentimientos de Cristo que se humilló a sí mismo hasta la muerte de cruz, se vuelve “católico”, universal, capaz de reconocer en todos los hombres algún grado de la presencia de Dios. Jesús mismo nos invita: “Aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón.” Mt.11,29. Y San Pablo nos exhorta: “No hagan nada por espíritu de discordia o de vanidad, y que la humildad los lleve a estimar a los otros como superiores a ustedes mismos.” Flp.2,3.

La humildad es necesaria para la construcción de la sociedad. Cada uno debe saber reconocer sus propios errores y limitaciones para no volverse prepotente y orgulloso. Es necesario no sentirse superior a los demás para construir una sociedad más justa y fraterna. No se trata de una nivelación ilusoria. Siempre tendrá que haber dirigentes de empresa y empleados, directores de escuela y alumnos, ingenieros y albañiles, gobernantes y ciudadanos comunes. Pero no porque uno ocupe un cargo más alto en la sociedad, ya tiene también mayor dignidad como persona. Todos tenemos la misma dignidad como personas. Ya Ben Sirá en el libro llamado “Eclesiástico” aconseja por eso: “Hijo mío, realiza tus obras con modestia … Cuanto más grande seas, más humilde debes ser … No hay remedio para el mal del orgulloso.” Ecli.3,17.18.28.

¿Qué importancia tiene la humildad en la familia, en la Comunidad cristiana y en la sociedad civil?

“Jesús entró a comer en casa de uno de los principales fariseos”. Con cierta frecuencia Jesús era invitado a comer por los fariseos. Tratándose de personas sumamente religiosas, no era extraño que se sintieran atraídos por la personalidad del Señor. Las enseñanzas de Jesús respondían en muchos casos a sus aspiraciones y a sus ideales. Es cierto que en más de una oportunidad Jesús ha denunciado la arrogancia y la hipocresía de muchos miembros de este grupo religioso. Pero la crítica de Jesús no caía de ninguna manera sobre todos los fariseos. Más aún: muchos fariseos atacaban a los fariseos hipócritas con la misma severidad con que lo hacía Jesús.

¿Cómo fue la relación de Jesús con los fariseos?

En el lenguaje de la Biblia se usa la imagen del casamiento, de la fiesta de bodas, para representar la alegría de los tiempos de Salvación. Ese casamiento al que se refiere Jesús es la época de Salvación y alegría que Él inaugura con su presencia.

La parábola presenta dos actitudes posibles entre los que aceptan la invitación a participar en la fiesta del Reino de Dios. En primer lugar Jesús se refiere a los que se consideran a sí mismos como los más importantes y sin esperar ninguna indicación van a ocupar el primer lugar. Jesús aclara: no es a nosotros a quienes toca decidir cuál es el lugar que cada uno debe ocupar. Y recomienda la otra actitud: ir a ocupar espontáneamente el último lugar. “Los que tienen alma de pobres”, los que se hacen servidores de los demás, serán engrandecidos por el mismo Señor. Cuando Él llegue para el juicio final, los pondrá delante de los demás y los llenará de honor.

En el Reino de Dios las cosas suceden así: quien pretenda ser más, quedará humillado. Y el que se había hecho humilde servidor, será engrandecido.

¿Qué nos enseña Jesús con las palabras: “Todo el que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado”?

En la segunda parábola la enseñanza de Jesús es desconcertante: ¿cómo será posible hacer una fiesta en casa y no invitar a los miembros de la familia que viven en el mismo lugar? No es cuestión de rechazar a los familiares y amigos. Se trata de una parábola, comparación: lo que le interesa a Jesús es el tema de la recompensa por las obras buenas que hacemos. Nos quiere decir: nunca hagan el bien esperando por lo menos lo mismo a cambio en esta vida. Hagan el bien desinteresadamente. En su momento Dios mismo les va a dar a los que saben compartir sus bienes con los demás la retribución, que siempre será mayor que la que nos pueden dar nuestros amigos en este mundo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s