Ovejas en medio de lobos…

Lucas 10,1-9.

Ciclo C, Domingo 14º durante el año

San Lucas, después de hablar de la misión de los Doce, relata que el Señor envió además otros discípulos. Los doce apóstoles representan a los pastores de la Iglesia. Los “otros discípulos” representan, diríamos hoy, a los cristianos laicos. Solamente San Lucas trae este relato del envío de los laicos. Insiste en que la misión de evangelizar al mundo es común a todos los bautizados. No solamente los sacerdotes, religiosos y religiosas tienen este mandato. Jesús elige y envía también a los laicos. Su tarea es prepararle el terreno; ir como pioneros a las bases, a las gentes de las ciudades y pueblos, para que le abran a Cristo las puertas de su casa y de su corazón.

Solamente San Lucas relata que el Señor, además de los Doce, envió a otros discípulos.
¿Qué nos quiere enseñar con este envío de 72 misioneros?

El número de 72 (algunos antiguos manuscritos hablan solamente de 70) corresponde al número de los pueblos en Génesis 10: el mensaje de que “el Reino de Dios está cerca” debe llegar a todas las naciones de la tierra.

Lo mismo se evidencia si sumamos los Doce y los 72. Resulta 84, que es el equivalente a 7 x 12: la totalidad o la perfección.

Los Doce aparecen como los patriarcas del nuevo Israel, o sea del Nuevo Pueblo de Dios. Los 70, respectivamente los 72, evocan a los 70 hombres o, incluyendo a Eldad y a Medad, a los 72 ancianos del pueblo a los que Dios infundió algo del espíritu que estaba sobre Moisés (ver Núm.11,24-30). Jesús, el “nuevo Moisés”, y más que éste, envía a 72 discípulos suyos, infundiéndoles su Espíritu de paz, para que lo hagan reposar sobre los que sean dignos de él.

Los Doce y los “otros 72” discípulos prefiguran a los misioneros de todos los tiempos que serán enviados a todos los pueblos y lugares de la tierra. La universalidad de la Iglesia es un tema preferido de San Lucas. Mirando al mundo entero, resulta evidente que la cosecha es abundante y los trabajadores son pocos.

¿Qué significados podemos descubrir en el número “72”?

Jesús envía a los discípulos de dos en dos. Uno solo se cansa fácilmente. Entre dos se pueden animar mutuamente. Además el testimonio de dos personas es más digno de fe que el de una sola. La ley judía también exigió por lo menos dos testigos.

¿Por qué envía Jesús a sus discípulos “de dos en dos”?

Jesús nos envía “como ovejas en medio de lobos”. No nos envía a un ambiente donde se nos espera con los brazos abiertos. La comparación es fácil de entender. Muestra por una parte la agresividad y la fuerza, quedando para los discípulos de Jesús la debilidad y la falta de defensa. Pero a pesar de todo se los envía al mundo. Esa debilidad no es una razón para que los enviados se echen atrás, o se encierren en su pequeño grupo tipo invernadero. El cristiano debe aprender a vencer el mal con el bien. Debe renunciar a recurrir a la fuerza. El Evangelio se debe imponer por la sola fuerza de la Verdad de la Palabra de Dios.

Jesús envía a sus misioneros “como a ovejas en medio de lobos”.
¿Qué les quiere hacer ver con esta comparación?

Jesús prohíbe llevar toda clase de recursos, e incluso saludar a los que encuentren por el camino. No hay tiempo para perder en preparativos. Una vez que se recibe la vocación hay que abandonarlo todo, seguir a Jesús y cumplir con el mandato. Las ceremonias y las complicadas costumbres orientales de saludar exigirían largas detenciones por el camino, e incluso obligarían a aceptar la invitación a quedarse como huésped durante días. No hay que olvidar que para los orientales es sumamente grave rechazar la hospitalidad ofrecida. El enviado debe llegar lo más rápido posible al lugar de su misión, y no perder tiempo por el camino.

¿Por qué les dice Jesús a sus misioneros que “no se detengan a saludar a nadie por el camino”?

Al decir que no hay que llevar ni siquiera lo necesario, se deja en claro que la fuerza del predicador no depende de sus recursos. La parábola del sembrador amplía este aspecto, explicándonos que la abundante cosecha no depende en última instancia de la capacidad del sembrador, sino de la fuerza oculta de la semilla, es decir de la Palabra de Dios.

¿Por qué los enviados de Jesús no deben llevar nada de recursos?

Que Jesús mande a decir “Paz” / “Shalom”, al entrar en una casa, parecería innecesario, ya que “Shalom” es el saludo normal entre judíos. Pero esta bendición no será eficaz por causa del que la pronuncia, sino su eficacia viene del Señor mismo. La paz que comunican los enviados de Cristo no es la simple ausencia de guerra, sino “Shalom” significa “Paz” en el sentido pleno: es la totalidad de los bienes prometidos por Dios, la plenitud de una vida feliz.

La Palabra de Dios produce por sí misma los buenos frutos en todos aquellos que la reciben con fe. Pero también, quien la posee, puede y debe comunicarla a otros. Por eso decimos en la Misa que nos damos la paz, y no solamente que la deseamos.

¿Qué quiere decir que “damos la Paz”?

Los mensajeros, al llevar un don tan precioso para todos, no deben perder tiempo cambiando de lugar para alojarse, ni en buscar alimentos preferidos.

Esta lectura del Evangelio debe hacernos sentir las palabras del envío como dirigidas a cada uno de nosotros. Es necesario fortalecer nuestra fe, para que así no nos sintamos desanimados al encontrarnos como corderos en medio de lobos. Y si nos parece que somos demasiado pequeños para una misión tan grande, no nos fijemos en nuestra debilidad, sino en la fuerza de Dios que obra a través de su Palabra.

Una respuesta a “Ovejas en medio de lobos…

  1. Rogamos al Señor envíe mas obreros!!

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