Los gansos y el Espíritu Santo…

1Corintios 12,3b-7.12.13.

Ciclo C, Domingo de Pentecostés

Los gansos habitan un patio amplio. Cada primer día de la semana se reúnen en el centro de él. Un viejo ganso sube a un púlpito, y les dirige un sermón sobre la maravilla de ser gansos. Cuenta cosas espléndidas del pasado. Hubo tiempos en que los antepasados se atrevieron a volar. Se cuenta que atravesaron océanos y grandes continentes. El viejo ganso alaba la bondad del Creador, que les ha concedido a los gansos tener alas para volar.

Los gansos quedan impresionados. Emocionados inclinan la cabeza.

Después de la reunión vuelven a sus lugares y elogian al viejo ganso por su elocuencia. Pero ellos volar – ni lo intentan. Porque el maíz crece bien y el patio es seguro.

¡Alas son para volar! ¡La fe es para vivir y para compartirla!

La fe es un regalo. Nadie puede decir: “Jesús es el Señor”, o sea: nadie puede decir: “Yo soy cristiano”, si el Espíritu Santo no le da el don de la fe. Por eso, para San Pablo todos los cristianos son “llamados”, “santos”, “elegidos”. No hay nadie que haya llegado a la fe por casualidad o por su propia sabiduría. Dios tiene una historia muy personal con cada uno de nosotros.

¿Por qué dice San Pablo que todos los cristianos son “llamados” y “elegidos”?

Igualmente, con la fe cada bautizado ha recibido “carismas”, dones del Espíritu. Algunas cualidades son más llamativas que otras. Pablo muestra una cierta distancia hacia lo espectacular. Por ejemplo, cuando habla del don de lenguas, dice: “Si ustedes no hablan de manera inteligible, ¿cómo se comprenderá lo que dicen? Estarían hablando en vano. …Yo doy gracias a Dios porque tengo el don de lenguas más que todos ustedes. Sin embargo, cuando estoy en la asamblea prefiero decir cinco palabras inteligibles, para instruir a los demás, que diez mil en un lenguaje incomprensible.” 1Cor.14.

¿Cómo mira San Pablo a los carismas “espectaculares”, como por ejemplo, el don de lenguas?

Para San Pablo, el Espíritu Santo obra de una manera particularmente manifiesta en aquellos que cumplen con la solidaridad cristiana: “Ayúdense mutuamente a llevar las cargas, y así cumplirán la Ley de Cristo.” Gál.6,2.Ser una persona “espiritual” no significa volar por las nubes, sino enfrentar la tarea de cada día dejándose iluminar, guiar y fortalecer por el Espíritu de Cristo. Y mucho menos ser espiritual es ser fanático. ¡Cuánta brutalidad, hasta asesinatos, va a cuenta de gente fanática que falsamente se sentían poseídos por el Espíritu Santo!

¿Qué significa ser una persona “espiritual”?

San Pablo trata de bajar a los planeadores religiosos a la tierra, para que pisen la realidad de la vida concreta en la Comunidad. Los dones no son para esconderlos, con fingida o falsa humildad, o “para uso privado”, sino para el bien común. Dios da a cada miembro aquellos talentos que son necesarios para el bien de la Comunidad. Y si uno se niega a aportar su parte, quedará un vacío; nadie lo podrá reemplazar en esta su misión propia.

¿Para qué todos los bautizados han recibido carismas?

Se exige la colaboración de todos los miembros de la Comunidad, cada uno según su ministerio y carisma, para que la Iglesia edifique a la Iglesia. Pío XII hablaba de “colaboración” de los laicos en la misión de la Iglesia, Juan Pablo II hablaba de “corresponsabilidad”, es decir que todos en la Iglesia tienen igual dignidad y responsabilidad, aunque tengan ministerios y carismas diferentes. El documento de Santo Domingo habla del “protagonismo” de los laicos.

Todos los laicos están llamados a construir un mundo más acorde con el Evangelio, una sociedad más fraterna y solidaria. El campo específico de la misión de los laicos es transformar el mundo en un mundo más cristiano. Deben ser fermento en la masa de la sociedad, para hacer presente el Reino de justicia, de amor y de paz. Aquí, en el campo de la política, del trabajo, de la economía, de la educación, de los medios de comunicación …, los laicos actúan bajo su propia responsabilidad, aunque en diálogo sincero con los pastores.

¿A qué están llamados todos los laicos?

Algunos laicos son llamados o invitados a colaborar en tareas intraeclesiales, sobre todo en la Catequesis (aparte de los “papás catequistas”), en la Pastoral social y en la Liturgia. Aquí ellos actúan no por cuenta propia, sino por encargo de los pastores. Pero son colaboradores no solamente meritorios, sino indispensables. La misión de los pastores no es absorber o apagar los múltiples dones que el Espíritu Santo hace surgir en la Comunidad. Pero es su misión de discernirlos y de armonizarlos para que edifiquen a la Iglesia.

En la pastoral, ¿cómo se lleva a la práctica la corresponsabilidad de los laicos?

La diversidad de dones y talentos y la pluriformidad de vida en una Comunidad cristiana es una riqueza. No es cuestión de construir la unidad en base de la uniformidad. La unidad es como un cuerpo que necesita de distintos miembros, o es como una melodía, que supone la combinación armónica de sonidos diferentes. Repitiendo la misma nota, no lograríamos la armonía. Para construir la unidad no sería inteligente exigir que todos toquemos el mismo instrumento, pero sí, el instrumento de cada uno debe estar bien afinado.

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