El programa del gobierno de Jesús.

Lucas 4, 14-21.

Ciclo C, Domingo 3º durante el año

Lucas ha compuesto su obra (Evangelio y Libro de los Hechos), según un orden geográfico: Jesús comienza su misión en Nazaret, pueblo en el que se ha criado. La parte central la forma el gran viaje de Jesús a Jerusalén. Los acontecimientos de la muerte y de la Pascua están todos ubicados en esa ciudad. De allí no se sale hasta después de Pentecostés. Armados con el poder del Espíritu, los apóstoles salen de Jerusalén para llevar el Evangelio a todo el mundo. La ciudad de Jerusalén es el centro donde se debe cumplir todo lo que los profetas habían anunciado.

Así se indica la continuidad entre la Antigua y la Nueva Alianza, y entre la comunidad judía y la Iglesia.

¿De qué modo estructura Lucas su obra? ¿Por qué?

El primer discurso de un personaje suele tener un valor excepcional. Se trazan las líneas fundamentales del programa a ser puesto en práctica. También Jesús, en el primer discurso en que se detiene el evangelista, presenta lo esencial de su misión. Esta escena es como el programa de lo que va a ser el ministerio de Jesús.

El marco del discurso programático de Jesús es el culto de los judíos. Ellos se reúnen cada sábado por la mañana en la sinagoga para una celebración que sigue fundamentalmente el mismo orden que nuestras Celebraciones de la Palabra. Para hacer la lectura se invita a cualquier persona capaz. También puede hacer la predicación una persona que está conocida por su capacidad de explicar la Palabra de Dios.

Jesús ha asistido, según su costumbre, a ese culto del día sábado, y lo han invitado a hacer la lectura y a predicar.

La profecía de Isaías, en algún sentido, se ha cumplido, cuando los judíos salieron del cautiverio de Babilonia y pudieron volver a su patria. En otro sentido, Jesús, en su interpretación del texto, hace ver que todavía siguen siendo cautivos, ciegos y oprimidos, y que esperan la verdadera liberación.

El mismo Jesús anuncia la Buena Noticia de que su condición ya ha cambiado desde el momento en que Él se ha hecho presente. El Espíritu Santo ha sido derramado sobre Él, y lo ha empapado como el aceite perfumado que se derrama sobre sacerdotes y reyes en el día de su consagración. La liberación de la esclavitud no se debe a vaivenes de la política del momento, ni a cambios en el equilibrio de las fuerzas militares, sino a un plan de Dios.

¿Qué es lo esencial de la misión de Jesús, que Él mismo anuncia en la sinagoga de Nazaret?

En Israel, cada 50 años se celebraba el año del jubileo en que se perdonaban las deudas y los esclavos recobraban su libertad. Asimismo, Jesús proclama un año de gracia del Señor. Es el tiempo en que el Señor perdona todas las infidelidades y ofrece la verdadera libertad. Esta liberación alcanza a la totalidad del hombre, y no sólo a su dimensión “espiritual”. Por eso, una mentalidad meramente “espiritualista” está fuera del lugar. Jesús no vino solamente para “salvar el alma”, sino para liberar a la persona entera de todo lo que la oprime.

En el Evangelio de Lucas, los pobres y oprimidos son especialmente aquellos que por distintos motivos están marginados de la comunidad, y los grandes pecadores y los paganos.

¿Por qué en Jesús se cumple el verdadero “año de gracia del Señor”?

Hoy se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír.” Literalmente se puede traducir: “Hoy se ha cumplido y se sigue cumpliendo” la Salvación en la persona de Jesús el Cristo (= “el Ungido”). Todos los anuncios de Salvación de los profetas llegan en Jesús plenamente a su cumplimiento: “En efecto, todas las promesas de Dios encuentran su «sí» en Jesús.” 2Cor.1,20. “Dios quiso que en él residiera toda la Plenitud.” Col.1,19. 

Cuando, en nuestras Celebraciones, se proclama la lectura bíblica, no escuchamos únicamente relatos de cosas pasadas, sino es el mismo Jesús quien está presente y habla a los que creen en su Palabra. Y la Palabra de Dios es eficaz, que obra en nosotros lo que dice, si nos abrimos a su fuerza.

¿Qué significa para nosotros el anuncio de Jesús: “Hoy se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír.”?

A veces por razones de pobreza material, otras por su ignorancia, tal vez por ser muy pecadores, o por estar señalados por la sociedad, hay muchas personas que forman ese grupo a los que el Evangelio llama “pobres”. Cuando la Comunidad cristiana evangeliza a todos ellos, es decir: cuando les llevamos la Buena Noticia, cuando en el Nombre y con el poder del Espíritu de Jesús, los liberamos de todo lo que los hace esclavos, entonces también se verifican las palabras de Jesús: Hoy se cumple lo que acaban de escuchar”.

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