Especialmente en los tiempos de Navidad…

Lucas 1, 39-45.

Ciclo C, Domingo 4º de Advient0

El relato bíblico de la visita de María a Isabel trata algo más que una simple visita familiar.

Los que se especializan en los estudios bíblicos nos hacen notar que el autor del evangelio redactó este relato muy parecido a un texto que se encuentra en el Antiguo Testamento, concretamente en 2Samuel, capítulo 6. Allí se cuenta lo que hizo David cuando llegó a reinar en Jerusalén. El Rey se dirigió al lugar donde había estado por muchos años el arca de la Alianza, y la hizo llevar a Jerusalén. El arca de la Alianza era un valioso cofre hecho con madera y metales preciosos. En ella se guardaban las dos tablas de piedra donde constaba el pacto, la alianza, que Dios había hecho con su pueblo Israel en el monte Sinaí por medio de Moisés.

En el antiguo relato también se habla de ir a una zona montañosa; se dice que David y todo el pueblo bailan saltando de alegría delante del arca; David también se pregunta:

“¿Cómo va a entrar en mi casa el Arca del Señor?”; y se termina diciendo que el arca se quedó en cierto lugar por tres meses, y esto fue causa de bendición y alegría.

El Evangelio nos enseña que ahora tenemos otra Arca de la Alianza: es María. Ella es el valioso cofre dentro del cual se encuentra ya, desde el momento de la Anunciación, el mismo que es la Nueva Alianza entre Dios y los hombres: Jesús.

¿Qué nos enseña el antiguo relato del arca de la Alianza sobre la importancia de María?

Se insiste en la mención del saludo de la Virgen a Isabel. Nada más común que saludar al llegar a una casa. Pero el Evangelio dice que al llegar la voz del saludo a los oídos de Isabel se produjeron hechos maravillosos: el niño que Isabel llevaba en el vientre dio saltos de alegría (como David), e Isabel fue colmada del Espíritu Santo, y prorrumpió en palabras de bendición y de bienaventuranza. Lo que María, la Madre del Salvador, trae con su saludo no es solamente un buen día, sino todo lo que Jesucristo significa con su redención: la Alegría, el Espíritu Santo, las bendiciones y las bienaventuranzas.

La Virgen María es la primera evangelizadora. Viene a traer a los hombres al Salvador mismo, con todo lo que la presencia de Jesús significa para el mundo.

En una letanía se invoca a la Virgen María con el título de “Arca de la Alianza”. El antiguo pueblo de Israel se reunía en torno al arca para estrechar los vínculos de unidad. De la misma manera, el Nuevo Pueblo de Dios, la Iglesia, se congrega en torno a María para encontrar la unidad por medio de Jesús.

¿En qué sentido María es “la primera evangelizadora”?

Especialmente en los tiempos de Navidad se siente más la sed de alegría, paz y unión. Ojalá que sepamos imitar a María, que también nosotros seamos verdaderos evangelizadores. Que no solamente hablemos de paz y de redención, sino que verdaderamente llevemos a Jesús y Su Espíritu de Alegría, Esperanza, Paz y unión a los que nos rodean.

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