Dios quiere que yo viva!!!

Marcos 5,21-43.

Ciclo B, Domingo 13º durante el año

Después de aquella catástrofe atómica en la entonces Unión Soviética, esta noticia dio la vuelta alrededor del mundo: “Se le puso al reactor atómico accidentado de Chernobyl un ataúd de 400.000 metros cúbicos de hormigón armado. Quedó encerrado también el empleado Waleriy Jodemchuk, uno de los 31 muertos oficialmente admitidos.”

Muchos dicen: “Muerto es muerto. Y nadie puede devolverte a un hijo fallecido.” Sin embargo, este Evangelio nos hace ver que Jesús rompe el hormigón armado de la muerte con la palabra: “No temas, basta que creas”. Más que contarnos milagros, los Evangelios nos quieren llenar de fe en el poder creador de Dios. Si bien la realidad de la muerte parece ser inexorable, nos quieren animar a confiar en Dios que quiere la vida. Nos quieren animar a contar con el poder de Dios también frente a la muerte.

Jesús mira a un muerto como Dios lo ve. Para Jesús, “la niña no está muerta, sino que duerme”. «Dormir» es una imagen para la transición misteriosa de esta vida mortal a la vida eterna. La orden: “levántate” alude a la Resurrección, a la Pascua. Levantarse es resucitar. Jesús “se levantó del sepulcro”. Y todos los que están unidos a Él por la fe, también se levantarán, resucitarán a la Vida eterna.

Los Evangelios, ¿qué nos quieren transmitir frente a la muerte?

¿Qué quieren decir las expresiones bíblicas de “dormir” y “levantarse”?

El relato termina con la indicación de Jesús que dieran de comer a la niña. Compartir la comida es compartir la vida. Comer juntos un asado por ejemplo, expresa amistad y comunidad. El banquete celestial es una imagen para expresar la vida en eterna comunión con Dios. Jesús nos mandó a celebrar la Eucaristía en su memoria. La Eucaristía es una verdadera comida. Es el gran signo de la unión con Cristo en su muerte y su gloriosa Resurrección. Participar con fe en la Santa Comunión es el anticipo y la garantía de nuestra comunión eterna con Dios. En la Santa Misa se nos da de comer el pan que da la Vida eterna.

En la Biblia, ¿qué significa “comer”?

En el relato de la resurrección de la hija de Jairo, se encuentra entrelazado el encuentro de Jesús con la mujer que sufría hemorragias. En los dos relatos se repiten algunos detalles, para que nos demos cuenta de que los dos milagros tienen mucho que ver entre sí: las dos personas curadas son mujeres; en los dos casos se habla de doce años; en las dos veces se habla de temor, y, ante todo, de fe y salvación. Finalmente los dos milagros suceden “inmediatamente”.

La situación de la mujer enferma de hemorragias era comparable con la de la niña muerta. Una mujer así enferma era considerada “impura”, igual como un leproso. Ella no se debía acercar a nadie. Y nadie podía hablar con ella. Fue como una muerta en vida.

Jesús se encuentra con la muerte manifestada en dos formas distintas: se encuentra con una muerta en vida y con una muerta físicamente.

Donde se acaban las posibilidades humanas, allí Dios comienza su obra divina. La mujer enferma estaba perdiendo sangre, o sea: su vida. Ya había intentado todo. Pero ningún hombre le podía ayudar. La salvación le puede venir solamente de parte de Dios. Parece que el Señor nos tiene que quitar todos los apoyos y esperanzas humanas para que aprendamos a confiar finalmente en su poder divino.

¿Por qué los relatos de la resurrección de la hija de Jairo y de la mujer que sufría hemorragias, están entrelazados?

¿Qué nos enseñan ambos relatos?

A los discípulos les pareció casi ridículo que Jesús podía sentir que alguien lo había tocado, ya que la gente lo apretaba por todas partes. Y en verdad, hay muchos que rodean a Jesús. Pero solamente esa mujer enferma lo tocó con fe, una fe sencilla pero firme. Y donde la fe toca a Jesús, sale de Él un poder que sana y da la vida.

Quien cree en Jesucristo, posee la Vida, y ni 400.000 metros cúbicos de hormigón la podrán aplastar. Jesús es capaz de comunicarle la vida incluso al que yace en la muerte.

Una respuesta a “Dios quiere que yo viva!!!

  1. Padre, su Predicación siempre tan oportuna, es que creo fielmente de que la Palabra que sale de un sacerdote siempre es Palabra de Dios guste a uno o no. Mi Madre estos días pasó por una cirugía del corazón, estuvo grave, a punto de partir, y muchas cosas le sucedieron en ese transcurso con su hijo que acaba de morir. Gracias, Padre, por su reflexión porque cuando un ser querido está mal tendemos todos a estar de la misma manera.

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