Quiero vivir el cielo en este mundo!!!!

Marcos 16, 15-20.

Ciclo B, La Ascensión del Señor

“No queremos esperar un cielo para el futuro. ¡Queremos vivir el cielo en este mundo!”. Estas palabras reflejan la mentalidad de mucha gente de hoy. Quieren ser felices aquí y ahora, en esta tierra. El cielo, el más allá – pocos parecen ambicionarlos.

Sin embargo, la palabra «cielo» esconde un anhelo muy profundo: deseo de una felicidad sin nube alguna, sin sufrimiento, sin dolor, sin miedo, sin angustia.

El hombre moderno, con toda su ciencia y tecnología, no pudo crear el cielo en la tierra. Al contrario. Cuánto más medios de comunicación inventan, tanto más gente se siente incomunicada; se siente sola, sin comunidad. Las cifras de los niños y adolescentes que se drogan y suicidan, aumentan vertiginosamente. Sólo en Brasil, cada año se matan a sí mismos cincuenta mil adolescentes, hartos de la sociedad de los mayores. Y otros, a veces niños de pocos años de edad, enseñados por las películas con esa diabólica mezcla de violencia y abusos del sexo, toman un cuchillo grande de la cocina o un revólver y asesinan a sus propios padres. Mucha gente no encuentra un sentido de la vida. Muchos están angustiados ante el futuro. Estamos lejos de vivir ya en el cielo.

¿Queremos vivir en el “cielo”?

En Jesús, el cielo tocó a la tierra. Quien se encontró con Él, experimentó el amor de Dios, recibió perdón y salud, halló esperanza y paz. El «cielo» está allí donde está Dios, donde se cumple su Voluntad divina, donde sopla el Espíritu de Cristo.

También hoy, el Señor Resucitado sana al mundo tan lastimado. Llena con su luz, amor, paz y esperanza a los que creen en Él.

¿Dónde se puede encontrar el “cielo”?

El texto bíblico relaciona íntimamente la glorificación de Jesucristo con el comienzo de la evangelización del mundo por medio de la Iglesia. Porque Jesucristo está glorioso junto al Padre, por eso su Iglesia puede estar junto a los hombres, cumpliendo entre ellos la misma tarea evangelizadora que realizó Jesús durante su vida mortal. A sus discípulos Jesús les da poder de curar a los enfermos y de quebrar la influencia del mal.

El Resucitado está actuando en los que creen en Él. Si alguien bautiza, es Cristo quien bautiza. Si el sacerdote celebra el Sacramento de la Unción de los enfermos, es Cristo quien visita al enfermo y lo fortalece y sana.

Aun cuando no se trata de milagros extraordinarios y un tanto espectaculares, ocurren todos los días otros milagros: por ejemplo, cuando un sacerdote en Nombre de Cristo realiza la reconciliación de un pecador con Dios, expulsando de él los espíritus malos, y curando los corazones enfermos y endurecidos por el odio. ¿O tal vez no es un milagro si en medio de tantos venenos de violencia,  de ideas perversas de toda clase, de los falsos dioses del placer y del tener, un joven se mantiene firme en el seguimiento de Cristo, y aprende a hablar, en este mundo envejecido, las nuevas lenguas del perdón, de la reconciliación, del amor cristiano?

¿Cuál es la misión de la Iglesia?

Los discípulos de Cristo deben ir “por todo el mundo” y deben anunciar el Evangelio “a toda la creación”. La Buena Noticia es para toda la creación. Una persona, inspirada en el Evangelio, sabrá vivir en armonía no solamente con las demás personas, sino también con los animales, plantas y piedras, con la creación toda. No arrancará los últimos árboles nativos, no extinguirá especies de animales, y mucho menos matará razas enteras de sus hermanos. Al contrario, se sentirá y vivirá como hermano de todos los hombres de todas las razas y culturas.

¿Qué significa que los discípulos de Jesús deben comunicar “la Buena Nueva a toda la creación”?

La presencia de Jesucristo Resucitado en este mundo, a través de la Evangelización de la Iglesia, obliga a tomar una decisión.

Cada uno tiene que decidirse, en favor o en contra de Cristo. Su opción se convierte ineludiblemente en juicio de salvación o de condenación.

La amenaza contra los “incrédulos” hay que entenderla correctamente. El texto original no dice simplemente que serán condenados los que no se bauticen, sino dice que serán condenados los que se nieguen, se resistan a creer. Aquí claramente se está pensando en una actitud de obstinación culpable frente a lo que Dios ofrece.

¿Todo aquel que no crea en Cristo se condenará?

No se describe la Ascensión del Señor al cielo. En base del Salmo 110 se constata su entronización junto a Dios Padre como Señor del Universo.

Cristo ya está en el Cielo. Él se nos fue adelante. Nosotros solamente necesitamos seguirlo para llegar también a la gloria.

Mientras tanto, no es cuestión de huir de nuestra responsabilidad por esta vida y esta tierra. Al contrario, en la medida que cumplamos con nuestra misión de evangelizar al mundo, ya comenzará a existir un pedazo del cielo.

Una respuesta a “Quiero vivir el cielo en este mundo!!!!

  1. natalia arrua

    ¡Que lindo, Padre! Será que cada uno de nosotros como iglesia podamos poder entender y comprender esa gran mision que Jesus nos manda: la de evangelizar por todo el mundo, anunciar el Evangelio a toda la creación, empezando lógicamente por las personas o comunidades cercanas y luego ir expandiéndonos.. Será posible esto?? o será solo un ideal??? Yo creo que sí, que es posible, que todos podemos desde nuestras posibilidades colocar nuestro granito de arena, y así hacer posible un cambio, y así comenzar a vivir en un pedacito de cielo. Pido a Dios y a la Virgencita que lo acompañen siempre, y así poder transmitirnos estas reflexiones tan lindas que nos dejan pensando. Bendiciones. Lo Quiero Mucho!!

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