Los pastores y el Pastor…

La representación más antigua, encontrada en las catacumbas, muestra a Jesús llevando sobre sus hombros una oveja.

Juan 10, 11-18.

Ciclo B, Domingo 4º de Pascua

La figura del pastor es tan antigua como la humanidad. Antes que los hombres se acostumbraban a cultivar la tierra, vivían como nómadas con sus ganados, cabras y ovejas.

Los orientales han estado siempre muy familiarizados con la figura del pastor. La vida de estos hombres está muy lejos de ser tranquila y romántica, como podrían sugerir ciertos cuadros. Al contrario, es una vida muy dura.

¿Cuál fue la tarea de los pastores? En primer lugar tenían que buscar permanentemente lugares con buen pasto para sus rebaños. Esto no era nada fácil en una región donde en el verano no suele llover durante semanas. Por eso los pastores tenían que conocer muy bien la zona, también para encontrar el agua necesaria. Más de una vez tenían que adentrarse en lugares desérticos y también peligrosos. Pero todo esto siempre para alimentar a sus rebaños.

En lugares solitarios los pastores tenían que estar especialmente atentos. Las ovejas podían sentirse seguras en su corral, solamente cuando el pastor estaba vigilando para protegerlas contra todos los peligros de ladrones o animales salvajes. Más de una vez el pastor tenía que enfrentarse con estos enemigos luchando para repelerlos. Recién en la oscuridad de la noche se muestra la fidelidad de un pastor a su rebaño. Un pastor que tiene miedo él mismo llena con este miedo a todo su rebaño.

Esto era el caso de los pastores asalariados. A estos empleados, por supuesto, les interesó más el salario que el bienestar de las ovejas, que no eran suyas. Difícilmente un empleado estaría dispuesto a arriesgarse la vida por la propiedad de otro en momentos de peligro.

La tercera tarea de los pastores era buscar a las ovejas perdidas. Una oveja que se había enredado en espinillos, no se la podía abandonar a sí misma! Cuando se perdió una oveja, y esto lo suelen hacer a veces, un buen pastor la seguía y la buscaba hasta encontrarla. Por supuesto, a un asalariado no le importaba mucho si faltaba por la noche alguna oveja en el corral.

Un buen pastor, ¿de qué manera cuida a su rebaño?

Los reyes de Israel solían llevar el título de «pastores». Más de una vez los profetas tuvieron que criticar duramente a los reyes por no cumplir como buenos pastores. Los reprendieron por ser malos pastores. En vez de cuidar y alimentar a las ovejas las mataban para comerse su carne y vestirse con su lana. El pueblo se dio cuenta de que no hay ningún gobernante que llene todas las aspiraciones. Por eso cantaban: “El Señor es mi pastor; nada me puede faltar…”. Salmo 23. Al pueblo de Israel le ha gustado compararse con un rebaño. Así expresaban que ellos se sentían como la riqueza de Dios, cuidados por Él día y noche.

El profeta Ezequiel trae una gran visión: en el lugar de los gobernantes, malos pastores, Dios mismo buscará y cuidará a su rebaño. Pondrá al frente a un pastor-Mesías de la descendencia de David. Él librará a su rebaño de todo mal. (Ez.34 y 37).

¿Por qué el pueblo de Israel tenía la esperanza de que Dios mismo cuidara de ellos?

Cuando Jesús se presenta ante los judíos diciendo que Él es el buen Pastor, está cumpliendo con esta promesa. Jesús es el único verdadero buen Pastor. En Él se reproduce el amor de Dios Padre. Busca la oveja perdida, y a todos los que todavía no forman parte de su Iglesia, que es una sola.

Jesús, de hecho, dio su vida por sus ovejas, que somos nosotros. Él hace frente a todos nuestros enemigos y los vence para darnos total seguridad. Esa lucha contra el principal de nuestros adversarios, la muerte, tuvo lugar en la cruz. En cierta manera la muerte resume a todos nuestros enemigos. Al resucitar, la venció. Al dar la vida por nosotros, Jesús nos dio la verdadera Vida.

¿Cómo Jesús demuestra que Él es el Buen Pastor?

Jesús quiso que su presencia y preocupación de Buen Pastor continúe en la historia hasta el fin del mundo. Por eso transmitió esta misión a Pedro y a los demás Apóstoles. Hay que rezar mucho y colaborar estrechamente con nuestros pastores, para que todos puedan percibir en la voz de ellos la voz del Buen Pastor. Es importante que la gente sienta: en la Iglesia encontramos lo que necesitamos para vivir. Hay abundante alimento. Somos protegidos contra los peligros. Y se busca con cariño a la oveja perdida. Claro, Jesús dijo a Pedro: “Apacienta a mis ovejas!”, y no: “Esquila o ordéñalas!”.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s