¿La suegra tuvo fiebre por rabia?

Marcos 1, 29-39.

Ciclo B, Domingo 5º durante el año

Humanamente hablando, la suegra de Simón tenía motivo más que suficiente para sentirse mal! ¿Qué había pasado? Su yerno Simón, y el hermano de él, Andrés, habían abandonado su trabajo de pescadores. Sus amigos Juan y Santiago hasta habían dejado solo a su propio padre Zebedeo, y se fueron todos detrás de un tal Jesús de Nazaret. ¿Quién iba a alimentar a la familia? ¿Cómo se le ocurre de repente a su yerno Simón abandonar a su hija con los pequeños niños? ¡Realmente fue para acalorarse y enfermarse!

Jesús toma la iniciativa para acercarse a la persona que lo necesita. Evidentemente el encuentro con Jesús hizo que la suegra comprendiera la vocación de su yerno, y que habrá una solución viable para su hija y su familia. Y más: ella misma encuentra su propia vocación, que es la vocación de todos los que siguen a Jesús: la de servir. Es la misma actitud de su Maestro, quien “no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud”. Mc.10,45.

¿Cuál es la vocación de todos los que le siguen a Jesús?

La sanación se realiza dentro de la casa de Pedro, símbolo de la Iglesia. Se describe con una gran sencillez. Se evita toda espectacularidad. El milagro no es teatro. Jesús no es un curandero sensacionalista. Pero sí, su poder levanta al hombre, a todo hombre, de su postración, y lo encamina en el servicio a los demás. ¡Cuántos han encontrado sentido a su vida y nuevo entusiasmo, cuando dejaron de sentirse el centro del mundo y comenzaron a preocuparse por los demás!

Las demás curaciones invitan a ver en Jesús a aquel que tiene poder para liberar al hombre de sus miserias más profundas.

¿De qué manera Jesús “levanta” al hombre?

La ciudad entera se reúne delante de la puerta de la casa de Pedro. Todo el pueblo se encuentra mal, y necesita recurrir a Jesús, presente en la Iglesia, para ser sanado. En el fondo todos andan buscando la liberación y la Vida en abundancia que solamente se encuentra en Jesús. Todo el mundo anda buscando al Salvador Jesucristo, aun sin saberlo.

Al decir que Jesús “curó a muchos enfermos”, el autor no quiere decir que no hayan sido curados todos. La palabra correspondiente en hebreo, aparte de indicar de que se trata de una gran cantidad, puede significar también toda la multitud, la totalidad.

Jesús “expulsó a muchos demonios”. Hay una multitud de espíritus negativos que nos quieren alejar de nuestras mejores ideas y decisiones. Siempre buscan un “pero”. “En el fondo quisiera hacerlo, pero…”. Estos espíritus negativos son verdaderos demonios, porque se hacen en seguida presentes cuando queremos arriesgar algo nuevo que nos pide Dios; cuando queremos comprometernos en serio con la Iglesia. Muchas veces estos demonios se esconden en una vida “normal”, y nos quieren impedir seguir decididamente a Cristo. Nos llenan con miedo por las consecuencias de una vida realmente cristiana. Nos meten angustia que también a nosotros nos pueda tocar el camino de la cruz. Nos agrandan la parte difícil del seguimiento de Cristo para alejarnos de él. Estos demonios deben callarse. El Espíritu de Jesús debe hablar en nosotros.

Jesús no dejaba hablar a los demonios quienes “sabían quién era él”. La verdad del Evangelio no está bien en boca diabólica. Jesús no quiere que sus primeros apóstoles sean los demonios. A Jesús le interesan los hombres, todos los hombres. Para traerles la Buena Noticia y para liberarlos de todo mal Él ha “salido” de Dios Padre.

En segundo lugar, el Señor les prohíbe hablar a los demonios porque Él no es uno de tantos milagreros que se hacen propaganda a sí mismos. Jesús quiere que su condición de Hijo de Dios se ponga de manifiesto en la cruz, y no en los aplausos por los milagros.

¿Por qué Jesús no los dejaba hablar a los demonios?

Jesús no se deja seducir por la popularidad. Él quiere cumplir con la Voluntad del Padre. La va descubriendo en los largos silencios de oración. Después de estas horas de profunda comunión con el Padre puede volver a estar con la gente. Así les hace descubrir también a sus discípulos que solamente pueden ocuparse acertadamente de su misión si están ocupados precisamente en las cosas de Dios.

¿Para qué Jesús dedicó largas horas a la oración?

La vida nos exige mucho, es cierto. “No tenemos tiempo”, solemos decir. La verdad es que no tenemos tiempo para perderlo. ¿Pero volver a Dios que es el origen y la fuente de nuestra vida, es perder tiempo?

2 Respuestas a “¿La suegra tuvo fiebre por rabia?

  1. Dios padre! Que los demonios d la vida no impidan q cumplamos nuestra misión… misión q es encomendada x ti!

  2. HOY DÍA A MUCHOS LES DA FIEBRE PUES SE PREOCUPAN POR COSAS MATERIALES Y NO ENCUENTRAN EN JESÚS LO QUE EL QUIERE DARLES. AMOR PAZ Y MUCHAS BENDICIONES.

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