Felices “los pequeños” y los humildes…

Mateo 11, 25-30.

Ciclo A, Domingo 14º durante el año.

Un tatú se encuentra con un zorro en el campo, y tiene que escuchar una vez más burlas por motivo de sus cortas patas. El tatú no se altera para nada, y desafía al zorro a una competencia. Le propone hacer una carrera en los surcos del campo. El veloz zorro, por supuesto, está de acuerdo. El tatú, bajo el pretexto de tener que desayunar todavía un poco, se va a casa a buscar a su esposa. En el camino le explica su plan. Le indica que ella debe ubicarse al final del surco. Cuando el zorro se acerque a la meta de la carrera debe exclamar: “¡Yo ya llegué!”. La cosa resulta. El tatú, después de empezar la carrera junto con el zorro, corre solamente algunos pasos y se agacha tranquilo en el surco. Con gran sorpresa se encuentra el zorro que piensa tener piernas de gacela, que no es el primero en llegar. Exige una repetición de la competencia. Pero otra vez el mismo resultado! La carrera se repite 73 veces, siempre con el mismo resultado. La próxima fue la última porque el zorro cae muerto en el surco. La parejita de los tatús, con el premio ganado de una moneda de oro y una botella de vino, vuelve contenta a casa.

Fijémonos en cómo Jesús se dirige a Dios. Habla a su Padre. Es familiar con él. Confía en él. Pero también lo llama “Señor del cielo y de la tierra”. Dios es para Jesús también el Todopoderoso que ha creado todo el universo. Dios es el que puede y quiere darnos gratuitamente la vida. No tenemos que ganarnos nosotros mismos la salvación por medio de un esfuerzo sobrehumano. Quien está unido a Cristo, ya ha ganado la carrera de la vida. Él está al final de toda vida humana. Solamente Él, Jesús Resucitado, puede decir: “Yo ya llegué”. Pero Él quiere que nosotros que somos sus hermanos menores, lleguemos también. En última instancia, la salvación es regalo de Dios.

¿Qué nos enseña Jesús acerca de Dios?

¿Quién se salva?

Jesús da gracias porque los “pequeños” han aceptado la revelación divina, pero los sabios y los prudentes han rechazado su palabra. Jesús se refiere a los escribas, o doctores de la Ley, y a los fariseos, que en su mayoría no aceptaron su mensaje. Ellos eran los doctos, los estudiosos de la época, particularmente los escribas que fueron los profesionales de la Ley. El misterio del Reino no es accesible a esa clase de sabiduría humana. La autosuficiencia será siempre el mayor obstáculo para descubrir el Amor de Dios.

Los soberbios y orgullosos, los que confían solamente en su propia ciencia, han quedado excluidos del conocimiento de Dios. Los únicos capaces de comprender el lenguaje que habla Dios, son “los pequeños”. En cierto sentido se puede decir que “los pequeños” es un nombre de los cristianos. Jesús dice que para entrar en el Reino de Dios es necesario hacerse pequeño como un niño (ver Mt.18,2-4); que hay que tener gran cuidado por los pequeños porque el Padre no quiere que se pierda ni uno solo de ellos (Mt.18,10.14), y que lo que se haga a los pequeños es como si se hiciera al mismo Cristo (ver Mt.25,40.45). La pequeñez en este sentido es todo lo opuesto a la soberbia, al orgullo, a la autosuficiencia. Es la pobreza de corazón, la humildad, la mansedumbre, la disposición de aprender de otros, especialmente de Dios mismo.

Dice San Pablo: “Dios eligió lo que el mundo tiene por necio, para confundir a los sabios; lo que el mundo tiene por débil, para confundir a los fuertes, lo que es vil y despreciable y lo que no vale nada, para aniquilar a lo que vale. Así, nadie podrá gloriarse delante de Dios… El que se gloría, que se gloríe en el Señor.” 1Cor.1,27-31.

El hombre, sólo con su mente, por sus propias fuerzas, puede conocer muy poco de Dios. “Los sabios” y “los prudentes” quieren explicar el misterio de Dios con sus propios razonamientos, y no aceptan ser alumnos. Ellos quieren ser solamente maestros. No quieren ser alumnos, discípulos de Jesús. Pero Él es el único que conoce al Padre. Comparte su Vida íntimamente con él desde toda la eternidad. Por eso Él es quien nos puede revelar plenamente el Amor de Dios.

¿Por qué “a los sabios y prudentes” les quedan ocultas las cosas del Reino de Dios?

Jesús promete alivio, pero no que podamos vivir sin carga alguna. Al contrario, nos dice: “Carguen sobre ustedes mi yugo”. En tiempos de Jesús cada maestro tenía un “yugo” que imponer a sus discípulos.

El yugo, esa pesada madera que se coloca sobre la nuca de los bueyes, para que arrastren las cargas, era para los judíos el símbolo de la enseñanza de la Ley de Moisés. Pero el yugo de la Ley engendraba hombres cansados y agobiados. Se buscaba agradar a Dios mediante el meticuloso cumplimiento de todas las leyes del Antiguo Testamento, que son más de seiscientas. Nadie era jamás capaz de cumplir a la perfección con todas esas prescripciones. El sentimiento de fracaso por una parte, y la angustia por otra, hacían que los más piadosos estuvieran siempre bajo el peso de una carga insoportable. Justamente así, San Pedro califica lo que se exigía a la gente como “un yugo que ni nuestros padres ni nosotros pudimos soportar.” He.15,10. Y Jesús lanza duras críticas contra los escribas y fariseos por haberle impuesto al pueblo un fardo tan pesado (Mt.23,4).

Dice Jesús: “En vez de aprender la interpretación particularmente dura de la Ley de Moisés por parte de los escribas, aprendan de mí que soy manso y humilde de corazón. Háganse discípulos míos. Y se les concederá ‘conocer los misterios del Reino de los Cielos’. Mt.13,11.

¿Por qué y para qué nos invita Jesús cargar sobre nosotros el yugo de Él?

Llegaremos a ser santos por la apertura humilde y sencilla hacia Jesús, permitiéndole que imprima su propia imagen en nosotros, que somos sus hermanos menores. Entonces experimentaremos también que el “yugo” que nos impone Jesús, el amor a Dios y al prójimo, es un yugo suave y una carga liviana.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s