La sed de Amor y Felicidad…

Juan 4,5-42.

Domingo 3º de Cuaresma.

Ciclo A.

Existe el hambre y la sed del cuerpo. Si no hay pan ni nada para tomar, uno se muere. Existe también el hambre y la sed de felicidad y de amor.

Jesús dice: “Yo  soy el pan de Vida. El que viene a mí, jamás tendrá hambre”, Jn.6,35. y: “El que beba del agua que yo le daré, nunca más volverá a tener sed.” Jn.4,14.

La samaritana y Jesús hablan del agua. Ella se refiere a la del pozo. En aquella zona el agua es muy escasa. Por eso se comprende que se le dé tanta importancia a un pozo de agua. En aquel desierto, no tener agua equivale a encontrarse en peligro de muerte. Jesús habla de otra agua, de agua viva, de un manantial que brotará hasta la Vida eterna. Es Él mismo y su Espíritu Santo (ver Jn.7,37-39). Es el agua bautismal que hace nacer a la Vida nueva.

El agua que Jesús ofrece, es de mayor calidad. El simbolismo es claro: El pozo de Jacob representa el Antiguo Testamento. Jesús es mayor que Jacob. El agua sacada laboriosamente del pozo de Jacob podía apagar la sed física. Pero Jesús regala el agua que satisface los deseos más profundos del corazón humano.

¿Cómo es el agua que Jesús ofrece?

El evangelista anota que Jesús se encontró con la mujer de Samaría a mediodía. En la página anterior habló del encuentro de Jesús con Nicodemo durante la noche, conversando del mismo tema de nacer del agua y del Espíritu para entrar en el Reino de Dios. El judío Nicodemo se encuentra con Jesús de noche, y la pagana samaritana a pleno sol. Es porque en tiempos en que se escribió el Evangelio ya era un hecho que los judíos en su mayoría no aceptaban a Jesús (quedaban en tinieblas), mientras que la Iglesia se extendía rápidamente entre los pueblos paganos (fueron inundados por la luz).

¿Qué nos dice que Jesús se encontró con la mujer de Samaría a “la hora del mediodía”?

La samaritana representa a todo el mundo pagano. En especial personifica a la región de Samaría. Los samaritanos son una mezcla de israelitas y paganos. En el siglo 8 antes de Cristo la mayor parte de las tribus de Israel fueron deportadas a Asiria. Algunos pocos se salvaron de ser llevados cautivos, y pronto se mezclaron con los nuevos colonos paganos que los asirios trajeron para ocupar la tierra que habían dejado libre los desterrados. De esa manera surgió una religión con elementos de uno y otro origen. Los judíos odiaban a los samaritanos y consideraban que el culto de ellos era otra forma de paganismo.

Los cinco maridos que la samaritana había tenido, y el ilegítimo con el que en la actualidad convivía, pueden describir la vida irregular de aquella mujer. Pero también pueden ser símbolo de los samaritanos, que tuvieron cinco dioses paganos, y el que actualmente tienen, Yavé, lo tienen de forma ilegítima por no ajustarse al principio de un único santuario (ver 2 Reyes 17,29ss).

¿Cómo se relacionaban los judíos con los samaritanos? ¿Por qué?

Los judíos y los samaritanos se pelearon por el lugar donde se debía adorar a Dios, en Jerusalén o en el Garizim. Jesús se pone encima de esta discusión. El lugar donde el hombre puede entrar en contacto con Dios no es ni Jerusalén ni el monte de Garizim, sino la propia persona de Jesús.

Y Dios debe ser adorado en espíritu y en verdad. Adorar en espíritu y en verdad significa adorar al Padre a través de Jesucristo, quien es la Verdad, y bajo el impulso del Espíritu Santo. No significa la condenación de todo culto exterior.

¿Dónde y cómo debemos adorar a Dios Padre?

Es admirable cómo Jesús lleva paso a paso a la samaritana de la extrañeza a la fe. Hubo varios motivos para que ella y también los discípulos se sintieran extrañados. Un judío no trataba con los samaritanos, y mucho menos con una mujer samaritana.

Fue algo chocante que un hombre hable en público con alguna mujer, mucho más todavía tratándose de una mujer de dudosa fama. Llama la atención la libertad de Jesús frente al qué dirán de la gente.

Para la samaritana Jesús es en el primer momento un judío más. Después lo titula “Señor”. Más tarde puede ver en Jesús un “profeta”. Durante el diálogo con Jesús, aunque parece que ella no entendía mucho de lo que Él le hablaba, descubre cada vez más su misterio, hasta que Jesús se le puede revelar como el Cristo. En ese momento ella se convierte en misionera. Por su testimonio la gente de la ciudad llega a la fe confesando que Jesús es el Salvador del mundo.

La mujer samaritana representa muy bien a todos los que a través de sus muchos errores y equivocaciones de la vida buscan a Dios. Los hombres buscan ansiosamente la felicidad. Se parecen a la mujer que convivía ya con el sexto marido, y que cada día debía ir con el cántaro a buscar un poco de agua para poder vivir un día más. Pero cuando ella se había encontrado con Jesús, se fue dejando el cántaro en el pozo. Todas las búsquedas habían terminado. Había descubierto que el pozo realmente era profundo, más profundo que ella pensaba. Había descubierto que Dios mismo vive en lo más profundo de nuestro ser como un manantial y da la Vida en plenitud.

¿Cómo recorría la samaritana el camino de la fe?



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